MI TESTIMONIO ESCRITO DE SALVACÍON

 Me llamo Roberto Ray Breaker, III. Nací el 13 de julio de 1974. Nací de nuevo el 29 de julio de 1992. Soy parte de un grupo pequeño de gente que tiene dos cumpleaños en el mismo mes -- ¡el físico y el espiritual!


Cuando yo era un niño joven de cinco años, me acuerdo que estuve sentado en la cocina comiendo mi desayuno antes de irme a la escuela. Mientras que yo comía, un pensamiento me pegó dentro de mi cabeza que yo iba a morir un día. ¡No entendí mucho de la muerte, tampoco no sabía lo que era después de partir de este mundo, y el pensamiento más horroroso que me hizo temblar era: '¡voy a dejar de existir en este mundo!' Considerando este pensamiento, empecé a llorar.


Mi madre vino y me preguntaba lo que estaba pasando. ¡Contesté, "Pues, ¡voy a morir algún día! ¡Dejaré de existir!" Ella entonces me dijo que yo tenía que repetir una oración, pidiendo a Jesús "entrar en mi corazón".  Esto hice, y no recuerdo mucho más, sino que no tenía yo idea de quién era Jesús. (He escuchado el nombre, pero pensé que era alguien que se sentó atrás de nosotros en la iglesia.) 


Mientras que me envejecí, comencé a hacer preguntas sobre la salvación, pero mi madre continuamente me decía que yo fui salvo ya, porque yo había "pedido a Jesús entrar en mi corazón".  Pero, yo siempre tenía dudas, y cuestioné en mi mismo si era así. Sin embargo, admití a otros que yo era Cristiano, pero siempre quedé con esta duda.  Pero, con mi profesión de fe, recuerdo que mi padre me bautizó en la bahía cerca de nuestra casa. Pensé en aquel entonces, ¡Ciertamente Dios me aceptará ahora porque fui bautizado!


Acerca de la edad de trece, descubrí los folletos de Chick, y seguí la formula al final, "orando la oración" como los tratados me mandaron, "pidiendo a Jesús salvarme". Pero, nunca tenía aseguranza, y sé que he orado tal oración cienes de veces, cada vez esperando que fuera yo salvado porque hice así.


Al llegar a la edad de catorce, mi mama divorció a mi papa en el año de 1988, y me mudó de mi casa en Milton, Florida al pueblo pequeñito de Cushing en el estado de Oklahoma.

Allí empecé a asistir en una iglesia Asemblea de Dios. Pero NUNCA escuché el evangelio allí, ni siquiera una vez. Todo lo que me dijeron era: "Tú tienes que hablar en lenguas para recibir el don del Espíritu Santo".  Pensé en mi mismo, "¿Es posible ser cristiano, y todavía no tener el Espíritu Santo adentro?" Me confundió mucho. 


Pero, más adelante, decidí tratar hablar en lenguas como ellos me instruyeron. E hice lo que ellos llaman "hablar en lenguas" un verano en un campo de jóvenes en Turner Falls, Oklahoma.  Un grupo de nosotros jóvenes estuvieron de pie en un círculo grande tomados de la mano, orando. Me acuerdo que el pastor de los jóvenes nos preguntó, "¿Quién quiere el Espíritu Santo con el don de hablar en lenguas?" Instantáneamente respondí, "¡Yo lo deseo, yo lo deseo!

Luego, todos me acercaron y puestos sus manos encima de mí empezaron a orar. Oraron y oraron, pero nada pasó. Finalmente después de un rato, comenzaron a enseñarme algunas palabras, diciendo, "Repite conmigo: 'Hasta la shundai, hasta la shundai!' " Pues, repetí sus palabras otra vez y otra vez, y eventualmente comencé a hablar galimatías. Pero ellos me afirmaron que esto era el "don" y ahora yo tenía el regalo.  


Para dos años después estuve engañado, pensando que hablar así era la manera de "hablar en lenguas" y esto hice en la iglesia con mis manos levantados por arriba, pensando que esto era algo que el Espíritu Santo me dio y me querría hacer. (Pero nunca tenía un intérprete como dice la biblia, y no sabía yo lo que decía. Es porque no decía NADA).


También pensé que tuve que mantener mi salvación por mis buenas obras, porque ellos me enseñaron que pude perderla, y aún perder el Espíritu de Dios (algo que muchos años después aprendí de la biblia es imposible para un creyente verdadero, porque Ef. 1:13 claramente enseña que un creyente esta SELLADO con el Espíritu Santo). 


Mientras que seguí yo en esta religión falsa, vi cosas que me preocupaban mucho. El predicador jactó de tener el don de curación, o sea la habilidad sanar cualquier tipo de enfermedad por sólo poner sus manos encima. Pero, había una mujer en la iglesia que tenía cáncer, y ella siempre adelantó al fin de cada culto y el pastor y otros líderes tocaron a ella, orando, y muchas veces ungiéndola con aceita, profesando su sanación, y declarando que ella era completamente curada de su dolencia.  


Ella entonces, fue al doctor, y tomaron exámenes y salió siempre lo mismo; ¡todavía tenía cáncer esa mujer!  Esto pasó muchas veces, y los religiosos siempre afirmaba que ella era sana. Pero, los exámenes de los doctores mostraban que no.  


Pues, después de varios años del mismo resultado, el Pastor de la iglesia dijo a la mujer que ella era el culpable, y por la falta de su fe (la fe de ella) ni Dios, ni el Pastor, ni la iglesia pudiera ayudarla, porque ella faltaba la fe necesaria para ser sanada. (¡Echó la culpa sobre ella!) ¡Qué vergüenza! ¡Qué triste! (Para mí, ¡mostró nada más que el Pastor no tenía el don que él dijo Dios le había dado, y por esto era un gran mentiroso!)


Otra vez vi otras cosas que me dio dudas de esa religión  su doctrina.  Anoté que los jóvenes dentro de la iglesia no fueron muy santos ni justos. Vendrían a culto cada Domingo donde oraban y lloraban y "hablaron en lenguas", y aún  cayeron al suelo, supuestamente "bajo de la influencia del Espíritu" pensando que esto mostró que fueron "espirituales".  Pero yo sabía quiénes fueron de verdad, porque vi a ellos mismos cada viernes y sábado en la noche, emborrachándose y fornicando entre sí.  Siempre cuestioné: ¿Cómo pudieron aparecer tan espirituales y mantener "el don del Espíritu Santo con evidencia de hablar en lenguas" si fueron tan pecaminosos?  ¡Me quedé más confundido!


Al pasar el tiempo, extrañé mucho a mi papi. Pero mi mama había ido al corte, pidiendo al juez un interdicto y la recibió.  Existía una orden judicial que dijo que yo no podía ver a mi padre hasta que yo tuviera cumplido dieciocho años. Ella había dicho al juez que él pertenecía "a una secta falsa religiosa" porque él fue a una iglesia Bíblica Bautista Independiente y Creedora en la biblia. (Pero no era así. El Pastor era el Dr. Pedro Ruckman, y algún tiempo después descubrí que él era un pastor muy sabio que predicó bien la palabra de Dios. Y años después me matriculé en su Instituto Bíblico. Pero esto es otra historia.)


Extrañe tanto a mi padre que empecé a enviarle cartas por correo nacional, y a veces le llamé por teléfono, (aunque el corte ley dijo que no debería). Correspondemos en secreto, y el siempre me escribió cartas con una gran lista de versículos de la biblia. Leí todas su cartas, pero usualmente olvidé buscar las citas bíblicas.


Cinco meses antes de graduarme de la escuela secundaria, me enojé con todo, y no querría mas quedarme separado de mi papa y mi casa en Florida. Odiaba el estado de Oklahoma y la tierra roja allí. Yo era surfista y no pude surfear en aquel estado tan lejos del mar. Decidí salirme de la escuela, y regresar a mi estado de Florida y vivir me vida en la playa, paseando mi tiempo en surfear. Yo había crecido ya mi pelo muy largo, y decidí que la vida del Surfista era la vida para mí.


Tanto que querría ver mi padre, casi no pude continuar. Entonces, un día salí de la escuela llorando, y dije al Director de aquella institución cuando salí de las puertas: "¡Ya no mas aguanto! ¡Me salgo de este lugar maldito y regreso a mi casa, mi estado, y mi papa!" Con esto dicho, fui directamente a la casa de mama y empaqué mi equipaje, y estuve al punto de irme en carro, cuando el Director me llamó por teléfono, rogándome quedar y graduarme.   Me dijo: "Solo tienes cinco meses más, después de esto, puedes hacer lo que deseas con tu vida, pero no debes salirse cuando estás tan cerca de graduar. Hay que sólo aguantar cinco meses más. Sé que puedes hacerlo! Por favor regresas a la escuela!"


Él tenía razón, y regresé a la escuela y fui a mi clase, y terminé mis estudios, pero no querría nada de esto. 


Los próximos cinco meses eran un puro infierno literal en la tierra. Yo me había enfriado contra todos mis amigos y familia. Desprecié a Oklahoma y todo sobre ello y sólo pensé en irme a la casa de mi papa. Mantenía yo un calendario diario en mi escritorio con el título, "¡Cuántos Días Más Hasta Que Regreso a Florida!"  Cada día anoté cuantos más días hasta que yo pudiera volver al paraíso. 


Todavía recuerdo el día que salí.  Era el 22 de julio de 1992, dos semanas después de graduarme de la escuela secundaria. 


Después de vender la mayor parte de lo que yo poseí, dejé mi trabajo en una Tienda de Joyería local y quebranté el corazón de mi novia en decir que ya no querría verla más, y sin cuidado ninguno viajé felizmente al mayor estado en la tierra -- a Florida, el Estado de Luz del Sol. (No sabía yo que poco después Dios me dará la luz del evangelio). 


Al volver a Florida, me mudé a la casa de mi padre, lo cual era muy contento y me dio un brazo fuerte. Tanto que le extrañe, que me corazón llenó con alegría en verle de nuevo. Había sido más de cuatro años que nuestros ojos había sidos puestos en el uno al otro. ¡Qué gran gozo estar otra vez con mi padre, en mi casa, y cerca de mi querida mar!


Pronto compré una tabla de surf y fui al golfo para disfrutarla. En la playa de Navarre, descubrí mis amigos antiguos Esteban Lewis y Miguel Lawrence, los cuales me preguntaban dónde iba y porque no estuve por tanto tiempo. Hicimos buenos amigos otra vez y por años surfeábamos juntos después. 


El 29 de julio, mi Padre me pidió hablar conmigo un miércoles por la mañana.  Me senté en la cocina y él trajo su Biblia.  Mi primer instinto era correrme, porque mi madre me había enseñado que él era "un hereje" con doctrina falsa.   Pero por respeto escuché a lo que él tuvo que decir. 

¿Sus primeras palabras eran: "Hijo, ¿eres salvo?"

Repliqué, "Claro, papi, porque pedí a Jesús entrar en mi corazón cuando tenía yo sólo cinco años!"


Mi padre entonces me preguntó si yo pudiera hallar en la biblia donde dice esto es el plan de salvación. No pude. (¡Por que no esta allí!)

Luego, me mostró muchos versículos que muestran claramente que un hombre no es salvo por PEDIR o ROGAR, ¡sino por CREER (es a decir por FE)!  

Al terminar, él me preguntó otra vez: "Ahora, hijo, ¿eres salvo?"

Respondí: "¡Claro que sí, porque hablé en lenguas!"


Él, entonces, me enseñó todo el capítulo de 1 Corintios 14, y después leemos Actos o Hechos capítulo dos juntos, y otros varios pasajes, y él me mostró que la salvación hoy no es por recibir el Espíritu Santo por hablar en lenguas, sino es por la FE que recibimos el Espíritu Santo. 

Después de esto me preguntó otro vez: "¿Hijo, ¿eres salvo?

Contesté: "¡Sí, porque fui bautizado en agua!"


El giró en su biblia al primer capítulo de primero de Corintios y a otros pasajes, y me mostró que el bautismo en agua no puede salvar a nadie, según Pablo, y que no somos salvos por bautizar en agua, sino por CREER el evangelio. 

De nuevo, me preguntó: "Ahora. ¿Eres salvo, hijo?" 

Pues, comencé a enojarme un poco porque él estaba quitando de mí todo de lo que yo había confiado, pensando que fui salvo por HABER HECHO tales cosas. Y, sin pensarlo, respondí, "Si, soy salvo, porque soy una buena persona y hago buenas cosas!


Esto era demasiado fácil. Mi papá dio vuelta inmediatamente al capítulo tres de Romanos luego al capítulo dos de Efesios y versículos ocho y nueve. Y, por la primera vez en mi vida, ¡vi que yo no era una persona tan buena como pensé, y que mis obras no podían salvarme!


De allí, el me llevó a 1 de Corintios 15:1-4 a lo que se llama El Evangelio, y me mostró el Salvador sufriendo por mí, derramando su sangre, muriendo en mi lugar por mis pecados en la cruz del Calvario. Terminó en el libro de Romanos en capítulo tres y versículo veinticinco. Empezó a leer tal versículo, pero no terminó, parando después de leer la palabra "propiciación". Y me preguntó si yo sabía lo que era una "propiciación". Respondí, "Bueno, no sé, entonces voy a buscar el diccionario!


Él me dijo, "No tienes que traerlo, te explicaré lo que significa.

Continuó, "Hijo, una propiciación es como un sustituto. ¿Qué tal si tu entraste a un restaurante McDonalds y mataste a las cinco personas con un rifle?  ¿Serías un asesino, verdad?

Respondí, "¡Sí, papi!"  

Él siguió, "Bien, si hiciste esto, pues, mereces ir a la cárcel, y siendo encontrado culpable en un corte, merecerías ir a la silla eléctrica, ¿verdad?

Contesté otra vez, "Pues, !Sí¡"  


Entonces él continuó: "Ahora, llega el tiempo de su muerte, y ellos le han atado a la silla y están al punto de tirar el interruptor, para que mueres por medio de la electricidad en la silla eléctrica y pagas por tu crimen;  pero  ¿qué tal si yo entro y yo digo:No lo hagas! ¡No quiero que él muere! ¡Hay que soltarle! ¡Yo tomaré su lugar!   Y la última cosa que escuchas es mi grito de dolor cuando me muero en tu silla eléctrica en vez de ti?"


Mis ojos fijaron sobre él, y repliqué, "¡Guau! Yo seré el hombre más agradecido en todo el mundo!"

Su siguientes palabras hizo volar mi mente, "Hijo mío, esto es exactamente lo que JesuCristo hizo por ti en la cruz.  Él pagó tu pena. Él tomó tu lugar en tu silla eléctrica.  Él es tu sustituto. El es tu propiciación."


Por primera vez en mi vida, realicé lo que Jesucristo había hecho para mí. Hasta aquel tiempo, pensé que la salvación vino sólo por mis buenas obras y lo que yo podría hacer para lograr la salvación y llegar al cielo. Pero en aquél mismo momento finalmente entendí lo que Jesús había hecho para mí, y como tuve que confiar en su OBRA terminada en la cruz del Calvario para ser salvo.  Mi papi entonces leyó lo siguiente de Romanos 3:25: "Al cual Dios ha propuesto por propiciación POR LA FE EN SUS SANGRE..."   


Cuando él leyó esto, era como una luz brillantísima se alumbró dentro de mí. Me acuerdo de pensar: "¡Eso es! ¡Eso es! ¡Eso es lo que he buscado por toda mi vida!" Y al mismo instante confié en la sangre de JesuCristo para salvar mi alma.

Mi padre me preguntó, entonces: "Hijo, ¿Cuándo fuiste salvo?"

Respondí con una sonrisa grande en mi faz, "¡Ahora mismo, papi! ¡ Porque creo en lo que Jesús hizo por me, y confío completamente en su sangre derramada para salvar mi alma!"


Ni hice ninguna oración, sino que ¡creí de todo me corazón! Es a decir, tomé a Jesús como mi Salvador por fe, o sea confié en lo que el había hecho por mí y descansé en lo que Dios dijo en su palabra preciosa. 


Dios dijo que Jesús será mi sustituto (propiciación) por FE en su Sangre. Y esto es exactamente lo que pasó en aquel día el 29 de julio de 1992, un poco después de las diez treinta por la mañana mientras yo me sentaba en la cocina en la casa de mi padre.

Desde entonces he dicho mi testimonio a todos lados a muchas personas y en muchas iglesias. ¡No puedo contarte cuántas veces la gente me ha dicho, "¡Guau! Esto tiene que ser lo mejor testimonio del evangelio que hemos escuchado!"


No me jacto en mí mismo, ni en mi habilidad de hablar. No, solo estoy muy agradecido de haber tenido un padre aquí en la tierra quién se preocupó tanto por mí, y ¡ por amor tomo tiempo compartir conmigo el santo Evangelio del Señor Jesucristo y mostrarme que la salvación es sólo por la fe en la sangre derramada de Dios! Además ¡me siento feliz también en tener un Padre Celestial en el cielo que me salvó y me lavó de todos mis pecados!

Después de haber aceptado a JesuCristo como mi Salvador por la fe en su sangre, he usado muchas veces esta misma ilustración de la "silla eléctrica" y siempre termino mi presentación del Evangelio con Romanos 3:25. ¡Qué bendición ha sido para mí también ver otras almas venir a Jesús para ser salvo por medio de fe en la sangre de Jesús! 


Ahora, ¿qué tal querido lector?  Te pregunto la misma pregunta que mi padre me dio: ¿Eres salvo?  Además pregunto: ¿Has tomado a Cristo como tu sustituto por la fe también? ¿Confías tu en la Sangre derramada de JesuCristo para salvar tu alma? O, ¿omites lo qué Jesús hizo por ti y ahora mismo estás sentado en tu propia silla eléctrica personal de la condenación, esperando en tu oración o tu petición, mientras que ruegas a Dios perdonarte antes de tirar el interruptor?

¡Nunca puedes evitar la pena que mereces así! Dios nunca será un perjuro de la ley. La ley demanda que alguien paga por el pecado. ¿Pagarás tu mismo? O ¿Confiarás en el pago ya hecho por ti por el Señor Jesús? 


La salvación no se encuentra en la oración que tú has dicho.  Hay que confiar en el sacrificio de sangre que Cristo ya ha hecho.  Porque la única manera encontrar perdón es por tomar el sustituto inocente que ya murió en tu silla y pagó tu pena. ¿Confiarás en él hoy? 

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EL TESTIMONIO ESCRITO DE MI ESPOSA

Mi llamo Laura Beth Breaker. La mayor parte de mi vida pensé que era yo una "cristiana". Pero estaba perdida.  Esto es como yo eventualmente fui salvada.


Hace unos años atrás, leí un folleto entitulado "El otro Jesús", por Ovid Need, Jr. Tal tratado explicó claramente que nadie está salvo por medio de orar: "Jesús, por favor entre en mi corazón y salvarme". 


Nunca he oído esto hasta aquel día.  Porque yo había dicho esta misma oración de la edad de cinco años. Y hice la misma oración de la edad de trece, y varias otras veces antes de leer este folleto. 


También explicó este tratado que la salvación es por medio de CONFIAR en la obra terminada y la sangre derramada de JesuCristo. A pesar de esta verdad, justifiqué mi experiencia de haber orado cuando tenía cinco años, diciendo a mí mismo es posible que creí que Cristo murió por mí en aquel entonces.  Además pensé que aunque no entendí completamente al evangelio cuando era de cinco años, pienso que ciertamente tenía que haber entendido antes de pedir la salvación otra vez de la edad de trece años. 


Pero, sin embargo, después de leer el folleto, oré aún otra vez: "Señor Dios, SI, quizás, no soy salva, ahora confío en tu sangre solamente ahora mismo (sólo para que pude decir que sí confíaba yo en la sangre de Cristo). Y hice lo mismo seis o siete veces sobre los próximos años. 


No entendí en aquél entonces que mis "oraciones de aseguranza" mostraron que yo tenía "dudas". Mi uso de "si" probó que todavía estuve pensando y creyendo que estuve salvada a la edad de cinco (cuando no fui).


Luego, algún día leí otro folleto, llamado: "El Evangelio Sin Sangre". Mostró como los ecuménicos y apóstatas predican que alguien es salvo por medio de "dar su vida a Dios" o sólo "hacer una decisión servir a Dios de su propia voluntad".  Pero esto no es el plan de salvación, porque enfoque en lo que TU HACES, y ¡no en lo que CRISTO HIZO POR TI!  Pregunté entre mí mismo: "¿Era similar a lo que yo había hecho?"


El siguiente día llegó a mi mano otro folleto, entitulado: "No Hay Perdón sin Sangre" por T.T. Martin. Cito de este folleto...


"Cuando uno enfrente de sus pecados y realiza que él merece un castigo justo, uno de los primeros 

impulsos es rogar a Dios y pedirle ser guardado de juicio y ser perdonado.  Lastimosamente, la mayoría parte de la instrucción religiosa a los pecadores es así.  Muchos piensan que Dios da perdón al pecador porque EL PECADOR MISMO LO PEDÍA, en vez de CONFIAR y ACEPTAR la sangre derramada de Cristo su Sustituto."


Cuando leí esto, la verdad finalmente me pegó. Esto es exactamente lo que yo hice cuando tenía cinco años. Quizás escuché el evangelio correcto predicado, (que Cristo murió para salvarme), pero en mi corazón pensé que si yo creyera Y pidiera a Dios salvarme, entonces me salvará conociendo mi sinceridad y mi deseo de ser salvo. Tenía el evangelio correcto, pero el plan de salvación equivocado. Porque no somos salvos por PEDIR, somos salvos por CREER. PEDIR y CONFIAR son dos ideas contradictorios. Era fe y obras, pero no lo reconocí en aquél entonces. 


Bueno, olvidé de todo esto, pensando en mi corazón que SI no fui salva antes, entonces, ahora soy salva por confiar en a sangre.  (Pero, todavía no fui salva, porque siempre mantuve lo que pasó cuando yo tenía cinco años, confiando en esto).


El día siguiente escuché la historia de un niño de 10 años que fue a la escuela en una iglesia y pedió a Jesús "entrar en su corazón para salvarle". Era tan emocionante que buscó a su abuelo para contarle de lo que había pasado. Pero, después de un poco de hablar con su abuelo y buscar en la biblia algunos versículos, el niño de diez años realizó que no fue salvo por PEDIR la salvación, sin por CONFIAR en el sacrificio de Jesús para ser salvo. Y allí mismo el niño confió en la sangre y justicia de Jesús. 


El día después de esto, leí un boletín de noticias de una iglesia con un artículo sobre este mismo sujeto.  Un predicador (quién había pedido a Jesús entrar a su corazón cuando él tenía cinco años) fue al campo misionero.  Y después de haber estudiado sobre como ser salvo, él realizó que él ni fue salvo, porque él no tenía su fe en la sangre de Cristo Jesús para ser salvo. Entonces, finalmente recibió el Señor como su Salvador por FE en la sangre derramada.  


Yo no podía dormir esa noche. Me quedé despertado durante muchas horas pensando en estas cosas y como he tratado de justificar lo que yo había creído como salvación. Al fin realicé que no podría ser salvo a la edad de cinco, ni de la edad de 13, ni en los otros tiempos que yo había orado pidiendo a Cristo salvarme. Y  ¿por quéahora, después de haber aprendido la verdad sobre la salvación, estuve todavía orando: "SI no soy salva...?" La palabra "si" me atestó que todavía creía en la idea que fui salvado cuando yo tenía cinco años, (cuando no era).


No fue hasta esa noche (el 13 de junio de 2006) que me arrepentí de todos mis peticiones, mi sinceridad, y mi lógica defectuosa. ¡No fue hasta aquella noche que realicé que fui perdido!  Finalmente no había nada más para confiar para ser salvo, sino la obra TERMINADA de Jesús en la cruz - es a decir Su sangre derramada.  Esto es cuando tomé a Dios, confiando en su palabra, y lo recibí por la fe.  Y no tuve que manifestarlo en una oración. Simplemente creí de todo mi corazón.

Cada otra vez que dije aquella oración en mi mismo, nunca lo conté a otros. Pensé que fui salva a la edad de cinco y estaba bien que la gente siguieron pensando esto. Pero en esta noche, yo no podía callarme. Tuve que decirlo a mi marido, y explicarle todo lo que había pasado. Y ahora tengo que contarlo a mis amigos y mi familia.


Muchos son engañados como yo era.  Es como Jesús está diciendo: "Mires, ¡ya he hecho la obra necesaria para salvarte! La sangre está aplicada al altár. ¡Todo lo que tienes que hacer es simplemente CONFIAR en esto! ¿Aceptas o no?


Pero alguien responde: "Jesús creo que tu moriste en la cruz para salvarme, pero ahora, TE RUEGO, ME PUEDES SALVAR?" O, "Creo que me salvará porque quiero ser salvo, Oh Dios, quiero ser salvo!" O, "Dios, me puedes salvar?" O, "Señor Dios, diste tu vida por me, ahora doy mi vida a ti. Por favor sálvame hoy!" O, "Jesús, ¿entrarás en mi corazón?" O, "Oh, Dios, por favor te ruego perdona mis pecados y sálvame!"


Estos todos son falsos planes de salvación.  Y Jesús está todavía clamando: "¡HICE TODO para salvarte! ¡Ya derramé mi sangre para ti! ¿LO RECIBIRAS POR FE? ¿ACEPTAS a ESTO? ¿Confiarás en mi sangre preciosa para ser salvo?


Sin embargo, alguien persiste en PREGUNTAR: "¡Jesús, POR FAVOR, sálvame! TE RUEGO tu salvación!"


Sólo saber con su mente lo que es el evangelio no es como somos salvos. Ni somos salvos por medio de admitir "sinceramente que eres condenado sin Dios" y proclamando a Dios tu deseo ser salvo. Tampoco somos salvos por ROGAR de Dios la salvación. ¡Debes RECIBIR la salvación que Dios ofrece por medio de la FE! ¡Porque sólo es por fe en la sangre derramada de Jesús en la cruz que somos salvos!


Ahora, con esto dicho, dígame si puedes ver el plan de salvación (fe en la sangre) en estos pasos "simples": 


1. Confesar que eres un pecador.

2. Querer apartar del pecado (arrepientate).

3. Creer que Jesucristo murió por ti.

4. Por oración, invite a Jesús entrar tu vida y ser tu Salvador Personal.


¿Dónde esta la SANGRE? ¿Dónde esta FE en la sangre?

Sólo sabiendo que Jesús murió para ti no es el plan de salvación. Puedes creer en esto con tu mente, y no tu corazón. Invitando a Jesús en tu vida tampoco es, según la biblia, el plan que Dios puesto a nosotros de como ser salvo hoy. (Cristo no mora adentro del corazón del creyente porque el creyente PEDÍA su entrada. ¡No! Efesios 3:17 dice que Cristo entra y mora adentro del creyente POR FE, no por ROGAR o INVITAR).


Dios ha puesto Jesús para ser nuestra salvación por la fe en su sangre. Romanos 3:25 declara: "Al cual Dios ha propuesto por propiciación por la fe en su sangre..."


Jesús sólo es tu Salvador personal cuando tu ACEPTAS su obra terminada POR FE. No cuando pides a él ser tu Salvador, y no cuando ruegas que le salva. (¡Porque uno puede hacer esto SIN CREER EN LA SANGRE!


Los "pasos simples" dados arriba me acuerdan de un predicador carismático en su deseo a esforzar a otros en "tomar una decisión" para Cristo. 

Pero, ¿De dónde vienen?


Estos 4 pasos simples venía directamente de la última página de los folletos Chick. Yo conozco a mucha gente que han seguidos a estos passo y confiesen que son salvos, pero están llenos de dudas, tantas dudas que oran el paso número 4 en sus corazones una vez al año o más, para "aseguranza" (¡como yo también hice!).


Cuando preguntas de ellos su testimonio, todos dicen que fueron salvados cuando oraban o fueron salvados por su oración. Otras, quizás dirán que fueron salvos por creer (de mente y no de corazón) Y por orar. Pero creyendo y orando no es el plan de salvación. ¡Esto es FE y OBRAS! Pero la biblia dice que una persona es salvo completamente por la FE y no por obras (Ef. 2:8-9).


Después de tener mis ojos abiertos sobre todo esto, busqué la caja grande de folletos que tiene mi esposo, y leí muchos de ellos, para ver lo que ellos dicen sobre como ser salvo.  Aproximadamente el 99.5% de ellos dijo algo como esto: "Si nunca has recibido a Jesucristo como tu Salvador, baje la cabeza y pide a Jesús salvarte".   No pude creerlo. ¿Realmente podrían ser tan engañados muchos cristianos?


Antes, pensé que casi todos los cristianos tenían dudas a veces. Pero ahora veo el porque hay muchos que dicen que son cristianos, pero están llenos de dudas. Hay muchos que piensan que la salvación es por PEDIR o ROGAR, y por esto dudan. Es porque son todavía PERDIDOS. Los que piensan que son salvos por aquella manera, ¡NO SON! Y por esto tienen dudas.


Por lo cual, es tan importante que predicamos la expiación de sangre de Jesús, y salvación por CONFIAR en lo que EL HIZO, y no lo que HAGAMOS NOSOTROS.


Sé que algunos leerán a este testimonio y dirán que fui salva todo el tiempo. Problabamente dirán que soy parte de una secta falsa que quiere plantar dudas en la mente de Cristianos o algo así. Quizás serán enojados conmigo por haber escrito todo esto y sembrado dudas en la mente de otros sobre su salvación. 


Pero es para aquella gente que han tenido dudas que escribo todo esto. La Biblia nos manda examinar a nuestros corazones. 2 Cor. 13:5 dice: "Examinaos a vosotros mismos si sois en la fe; probaos a vosotros mismos..."


Yo sé que yo sé que yo sé que soy salva ahora por la gracia por la fe en la sangre de Jesús. ¿Y tú? ¿Puedes decir lo mismo? Si no, ¿por qué no confías completamente en la sangre de Cristo Jesús para ser salvo?


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EL TESTIMONIO ESCRITO DE MI PADRE

 

Me llamo Roberto Ray Breaker, Jr. Nací en este mundo el 28 de Agosto de 1943. Pocos días después mi tía, una monja, me llevó a la iglesia católica, donde me bautizaron con agua para, según ellos, ponerme en la "santa madre iglesia". ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


Me acuerdo cuando tenía 5-6 años, siempre me preocupaba de morir.  Lloré antes de dormir cada noche. No sabía yo nada de Dios. Cuando tenía 7-9 años, miré al cielo oscuro, enorme y grandote, y todas aquellas estrellas, y estuve deprimido en pensar que algún día moriría yo, y dejaría de existir. Todavía yo no sabía nada de Dios. 


Unos pocos años más tarde, cuando yo estaba alrededor de 10-11 años, una vez mis padres me llevaron a una iglesia de la comunidad en mi pueblo natal de Seabrook, Tejas.  Una pequeña anciana de alrededor de 70 años enseñaba la escuela dominical a aproximadamente 15 de nosotros niños.  Ella usó "flan-o-grafos" de Jesús y los apóstoles en una tabla de tela para enseñarnos. Su lección vino de Mateo 11:28, que dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados, y cargados, que yo os haré descansar".


Yo sabía por instinto que Jesús era verdadero, y un gran sentimiento de paz y alegría vino sobre mí. Después, durante el culto regular, el pastor mostró unas diapositivas blancas y negras de Adán y Eva.  Y me acuerdo que pensé en mi mismo: "¡Esto es la verdad!

¿Fui salvo?  ¡Claro que no!


Una noche cuando yo tenía aproximadamente 12 años, estuve en la cama sola, y no pude dormir.  De repente, yo tenía un sentido de alumbramiento.  En mi mente comencé a buscar a Dios, y recordé aquel día en la iglesia y la enseñanza. Oré a Dios, y dediqué mi vida a él para servirle. Después de esto comencé a contar cuantas veces que oré en la noche antes de acostarme, y recuerdo que oré por 188 días en seguido. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


Mi siguiente experiencia pasó cuando estuve en mi último año en la escuela secundaria. Un amigo íntimo mío me habló de ir a la iglesia. No conocí a otros que fueron a una iglesia, y tenía curiosidad. Le pregunté si yo podría ir con él en el domingo.  Era una iglesia Episcopal.  Estuve preocupado para ir, y más sorprendido cuando tomé la comunión. ¡Había vino (alcohol) en la copa en vez de jugo de uva! Esto me confundió mucho. El sacerdote, entonces leyó de Revelación o Apocalipsis capítulo 3 y versículo 20, que dice: "He aquí, yo estoy de pie a la puerta, y llamo: si alguno oyere mi voz, y me abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo."  Bajo esta instrucción oré y pedí a Jesús entrar mi corazón. ¿Fui salvo? ¡Claro que no! 


Pero, después de esta experiencia, cambió mi vida y mis sentimientos. Fui a una librería cristiana y busqué una biblia. En ignorancia compré una RSV (la corrupta Versión Estandarte Revisada inglesa). Sinceramente traté leerla, pero no pude entenderla. También compré un libro de Oraciones Comunes. Y repetí oraciones de este libro cada noche. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


En el enero de 1965, entré en el campo de bota en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.  Durante aquellas seis semanas, cada noche después de apagar las luces, me cubrí con una sabana, y con mi lámpara leí mi Libro de Oraciones Comunes. Esto me dio un alivio de la tensión, y ánimo para continuar. 


Pensé que yo actualmente tenía una relación con Dios, hablando con él cada noche en oración. Yo era como Cornelius en el capítulo 10 de Actos. Después un sacerdote capellán militar me dio una cruz Episcopal para usar en la batalla.  Me dijo: "Nosotros Episcopales pueden tomar consuelo en este pedacito de metal!"  Lo examiné y era un círculo con una cruz adentro. (Parecía como un blanco de tiro. ¡No es una buena cosa llevar contigo en una batalla, ¿verdad?). Pero, aquél sacerdote no me dijo NADA sobre Jesús. ¿Fui salvo? ¡Claro que no! 


En 1966, mientras que estuve todavía soltero en el ejercito en la ciudad de Panamá en el estado de Florida, fui a ver una película de Billy Graham en el teatro del centro de la ciudad. Después de la película, ellos dieron una invitación.  Dijeron que si confesares Jesús delante de los hombres, Jesús te confesará antes del Padre. Caminé el pasillo hacía el frente para decirles que no tuve miedo de confesar a Jesús antes de los hombres. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


Todavía en la Ciudad de Panamá, Florida en 1966, asistí la iglesia Episcopal de San Andrés cada domingo. A veces después de trabajar, iré a la iglesia para orar sólo. Era un buen tiempo de sentimientos de alegría y gozo. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


Yo deseaba aprender más sobre Dios, entonces me matriculé en clases de Confirmación.  Y aquella noche que yo debía ser confirmado, el Sacerdote me preguntó si yo había sido bautizado.  Le dije que me habían bautizado en la iglesia católica como un niño.  Él aceptó a esto, y luego el obispo tocó mi frente y reclamó la sucesión apostólica.  ¿Fui salvo? ¡Claro que no!  ¿Fue salvo aquél sacerdote? ¡Claro que no! ¿Fue salvo el obispo? ¡Claro que no!


Me acuerdo en 1967, durante la guerra corta en Israel, que me sentí que el mundo estaba llegando al final, y pensé que pronto conocerá a Dios, y me sentí gran alegría y expectación del fin del mundo.  ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


En este mismo año, 1967, mientras que todavía estuve en el ejercito en la Ciudad de Panama, conocí a mi futura esposa. Asistimos a una iglesia Bautista del Sur. Pensé que nosotros fuimos salvos. Traté leer la biblia, pero no entendí mucho, porque nosotros dos tenía la versión corrupta Living Bible (La Biblia Viviente).   ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


Recibí mi descarga honorable en 1968, y me mudé a Houston, Tejas para asistir a la universidad allí.  Mi cuñado era un predicador del Bautista del Sur.  Él dijo que tuve que ser bautizado en agua.  Le pregunté: "¿Por qué?"   Él no podía darme una razón buena.  Le conté que yo había sido bautizado ya como un niño cuando un sacerdote echó agua sobre mí. Él no podía explicar suficiente porque esto no estaba bien. Y no me habló más de esto. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!  ¿Fue salvo mi cuñado? ¡Quién sabe!


En una iglesia local en Houston, en 1970, escuché por primera vez de la doctrina del arrebatamiento (o el rapto) y sobre las Dispensaciones en la biblia. Me acuerdo que estuve esperando el rapto con gozo en el año 1972. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


Asistí a un avivamiento en una iglesia Bautista del Sur en Pasadena, Tejas, y oí a James Robison hablar del bautismo del creyente.  Su papa era el pastor allí, y me bautizó en agua por inmersión.   ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


En 1971, me gradué de la Universidad de Houston, y me mudé otra vez a la Ciudad de Panamá, en Florida.  En aquel entonces asistí en la iglesia Bautista de San Andrés, y ¡allí enseñe en la escuela dominical!  Pero, yo pensé que la salvación era: "por caminar el pasillo después de culto,  repitiendo una oración, y sacudiendo la mano del predicador."  Al menos era el plan de la salvación de ellos. Pero, yo quería más.  Y, yo tenía una biblia incorrecta, esto era La Biblia Viviente (una traducción bien corrupta).


Poco después me involucré en el movimiento carismático por medio de escuchar cintas de audio de Kevin Ranaghan, el Pentecostal Católico, y Derek Prince, y otros. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


En 1973, me mudé a Pensacola, Florida.  Y allí abrí una librería cristiana y una Tienda de Alimentos Naturales. Y todavía iba a iglesias carismáticas.


En 1974, fui a oír la predicación del famoso Finis J. Dake, en la iglesia Asamblea de Brownsville.  Él me convenció que la biblia King James (Rey Jaime) era la palabra verdadera de Dios.  Compré una King James, y comencé a leerla.  Pero, en aquel entonces, pensé que uno tenía que perseverar hasta al fin para ser salvo, y que uno pudiera perder su salvación si volverían al pecado y dieron la espalda a Dios. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


En 1976, yo había oído que el versión NVI (Nueva Versión Internacional) era mejor que la King James. Traté de leerla.  Pero, no podía entenderla.


Un día en 1977, un hombre de la iglesia de Pedro Ruckman entró en mi librería cristiana y me dijo la verdad sobre el NVI (como era muy corrupta y vino de manuscritos corruptos), y me dio algunas cintas de audio para escuchar sobre la seguridad eterna.  ¡Recibí la verdad que oí en ellas con mucho gozo!  Había un hombre verdadero que predicó en aquellas cintas, y no su predicador típico afeminado del Bautista del Sur o de los carismáticos.  Le pedí más cintas, y me les dio.  Aprendí que la biblia Rey Jaime era superior a la NVI, y cualquiera otra biblia (porque la King James vino de la línea de textos bíblicos puros, mientras que cada otra biblia vino de los textos corruptos y críticos de la secta Alejandrina).


Aquel varón que me dio las cintas de audio era un estudiante en el Instituto Bíblico de Pensacola.  Él me invitó a ir allí un domingo.  Comencé a ir al IBP (en inglés es: Pensacola Bible Institute o PBI) y tomé clases como un estudiante, pero no tenía planes graduarme, sólo quise aprender más de la biblia.  Yo ya tenía mi bachillerato de la universidad y no necesité otro.  Sólo quise oír más sobre la biblia.  Fui atraído a la verdad.  Todo lo que me habían enseñado antes, y en lo cual yo confiaba, había sido una mentira. Oí el término: "católicos inconversos" y esto me confundió un poco. Pero, continué de escuchar los casetes de audio. Tenía hambre por la palabra de Dios. ¿Fui salvo?  ¡Claro que no!


También aprendí que el movimiento carismático fue comenzado por los católicos (por las Jesuitas) para esclavizar a los Protestantes otra vez bajo el Papa en Roma.  Aprendí que la Religión es nada más que el intento del hombre justificarse a sí mismo delante de Dios, y que según la biblia, nadie puede justifica a si mismo antes Dios. Me reveló Dios que la salvación no es por obras, sino es un regalo gratuito de Dios ofrecido al hombre por medio de lo que Jesús hizo en el Calvario, y ¡que Dios justifica al impío sólo a través de la expiación de la sangre de Jesús cumplida allí, y por nuestra FE en ella!


Comencé a vender casetes de audio de Pedro Ruckman y sus libros en mi librería cristiana. Revisé los libros cristianos que antes vendí en mi tienda, y encontré que la mayor parte de ellos ni fueron cristianos, ni contenían doctrina sana. Al investigar, tampoco fueron cristianos los distribuidores de tales libros.  Entonces, boté 3/4 de los libros supuestamente "cristianos" en el basurero. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


Llegó el año de 1978. Mi esposa dijo que yo era loco porque creí ahora que el movimiento carismático era del diablo, y que ninguno de ellos dentro de esta denominación hablaron verdaderamente en lenguas bíblicas. Todas sus amigas en aquellas iglesias carismáticas le aconsejaron que Pedro Ruckman tenía "un demonio" y que ella tenía derecho divorciarme porque yo había blasfemado el Espíritu Santo por haber dicho que ellas no pueden hablar en lenguas según 1 Cor. 14, y que ellas ni tenían el Espíritu Santo, porque lenguas en la biblia fueron una señal sólo para los judíos, y no para los creyentes, sino para los inconversos para que ellos pueden creer.  ¿Qué pasó? Pues, como muchas mujeres carismáticas, ella divorció a su marido, YO. 


Dios me había revelado tanta verdad, que cuando intenté a alinear mi vida, y lo que yo había pasado en ella, con la Biblia misma, comencé a dudar si fui salvo o no. No tenía aseguranza, y busqué diligentemente para confirmación. Estudié la Biblia continuamente.


Una noche mientras que me sentaba en el clase del Instituto Bíblico de Pensacola, el hermano Ruckman preguntó si yo fuera aquél negociante dueño de la Tienda de Comida Saludable en la avenida novena, y contesté, "¡Sí!" (Su esposa, y su pastor asistente y su esposa me visitaban en mi tienda, y muchas veces hemos hablado del Señor). Ruckman entonces dijo a todos en la clase, señalando a mí con su dedo, "¡Ahora, este hombre es un buen ejemplo de un hombre salvo!"


Esto me hizo tan emocionante, e inmediatamente, las palabras, "Gloria a Dios," pasaron por mis labios. ¡Pensé que este era la aseguranza de Dios que yo había buscado! Pero, ¿Somos salvos porque otros declaran que somos salvos? ¡Claro que no!


Al pasar el tiempo, todavía no sentía ninguna aseguranza de salvación.  ¡Sentí miserable!  Entonces, yo seguía estudiando aún con más fuerza. Y una noche en la clase del Instituto el hermano Ruckman dijo que el problema con todos los televangelistas, predicadores carismáticas, y católicos, y la mayor parte de los iglesias de hoy, era que: "¡todos omitieron la sangre de Cristo Jesús!" Aún estaban quitando la sangre de las versiones modernas de la biblia (como la NVI que yo usaba antes).  Además fueron culpables de predicar un evangelio sin sangre. Y yo realicé que esto era la verdad absoluta.  ¿Fui salvo? ¡Claro que no!


Poco tiempo después conté a algunas señoras religiosas que entraron en mi librería cristiana que los televangelistas eran fraudes, porque ellos olvidan mencionar la sangre y fueron culpables de predicar un evangelio pervertido. Esto les molestó mucho, y ellas empezaron a llorar. Una mujer carismática divorciada me dijo que debo tener cuidado y no criticar a los carismáticos y católicos porque en hacerlo casi estuve culpable de blasfemar el Espíritu Santo. Traté de convencerla que hoy (por la sangre de Jesús) ningún pecado era imperdonable. Pero ella no quería escuchar.


Vendí mi Negocio de Alimentos Naturales y mi Librería Cristiana en la primavera de 1978. Mi esposa ya había apartado de mí y se mudó a Oklahoma y no yo pude administrar la tienda yo sólo. Yo había decidido volverme a Tejas. Todavía tenía dudas de mi salvación. ¿Fui salvo? ¡Claro que no!  


Una mañana acerca de 10:30, el 4 de agosto de 1978, yo estaba sentada en la sala, considerando mi salvación. Me sentí que era tiempo resolver todo esto. Me caí en mis rodillas y bajé mi cabeza y levanté mis manos puestos juntos, y oré: "Dios, SI no soy salvo, quiero ser salvo.

La biblia dice en 2 Corintios 13:5 que debemos hacer lo siguiente: "Examinaos a vosotros mismos si sois en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿No conocéis vosotros mismos, como que JesuCristo es en vosotros, si no sois reprobados?"


Entonces, examiné a mi mismo por horas mientras que hablé con Dios, y no le pedí nada, sólo platiqué con él. Y, cité docenas de versículos de memoria, como Jacobo o Santiago 1:21 donde dice: "...recibid con mansedumbre la palabra implantada en vosotros, la cual puede salvarvuestras almas."


Le dije que yo no podía confiar en mi propia justicia, ya que yo no tenía ninguna, sino confiaba yo sólo en Su justicia, lo cual él mismo imputa a un pecador, como él hizo a Abraham.  Dije, gracias, Jesús, por derramar tu propia sangre en el Calvario.


Él abrió los ojos de mi entendimiento en el mismo instante. Me acordé de Efesios 2:8-9 que dice: "Porque por gracia sois salvos por la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe.


Conté al Señor: "Señor, ahora mismo soy salvo porque TU DIJISTE que es por tu gracia por medio de nuestra fe en su sangre, y yo ahora confío sólo en ella como suficiente para llevarme al cielo." 

Seguí orando así: "Señor, dijiste: 'Cree en el Señor JesuCristo y serás salvo.' Señor, YO CREO. Creo que tú hiciste todo para mí. No hay nada que yo pudiera hacer para salvarme mi. ¡Lo más mejor que pudiera hacer todavía me enviará directamente al infierno, porque fue la obra de un pecador! Necesito tu justicia para llevarme al cielo. Entonces, confío en ti solamente para ser salvo. ¡Gracias por salvarme! Amén."


No le pedí la salvación, (yo había hecho esto antes), sino que simplemente confíe en él, y después le di gracias por haberme salvado, y por lavarme de mis pecados en sus propia sangre

Y esto es cuando me salvó y me dio el nacimiento nuevo.


Dije al Señor que creí lo que él dijo en la cruz: "Consumado [es a decir TERMINADO] es". Y que si Dios Padre dijo en Isaías 53: "Satisfecho estoy", con el sacrifico de Jesús, entonces yo también estoy satisfecho con la expiación de sangre de Jesús, y que esto es lo que me llevará al cielo.


Cité en mi mente Romanos 3:25 sobre Jesús que dice: "Al cual Dios ha propuesto por propiciación por la fe en su sangre..." Hablé con Dios diciendo: "Señor, tu sabes que mi fe esta puesta sólo en Jesús, en su justicia, y en sus sacrificio de sangre hecho para el propósito de lavarme de todos mis pecados -- pasados, presentes, y futuros.


Aún más di acción de gracias a Dios por darme el nacimiento nuevo y por ponerme dentro del cuerpo de Cristo. Y Dios me mostró en aquel entonces que he sido nacido de nuevo. Me mostró claramente que antes de aquella mañana estuve perdido. Antes, estuve confiando en mi bautismo, mis buenas obras, mis oraciones, y mucho más -- o sea lo que YO HICE para Dios. Pero ahora, no más confío en aquellas cosas, sino confío ahora sólo en la obra terminada de Jesús -- lo que EL HIZO por mí.  Jesús pagó por todos mis pecados.  Isaías 53:6 dice: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su propio camino: mas el SEÑOR cargó en él la iniquidad de todos nosotros."

Dios me bendijo con aseguranza de mi salvación en aquel mismo entonces. Y le agradecí por la vida eterna.  Continué citando docenas más escrituras de la memoria mientras que disfruté hablar con Jesús en oración. ¡Yo era tan feliz porque pude ver claramente que ahora fui salvo sin duda ninguna!  

Entonces, dije a mi mismo, "Ahora, ¡tengo que contar a otros que soy salvo!" Y esto hice. Pero muchos de ellos me dijeron: "Oh no, Roberto, ¡Ya estaba salvo antes!" Repliqué: "¡No! yo sé que fui perdido.  Fui sólo religioso.  Pero, ¡Ahora soy salvo!"  Sin embargo, muchos que profesaron ser "Cristianos" no me querían creer. 


Pero, antes de ser salvo, creí que uno pudiera perder la salvación. Ahora, sé que lo que Cristo Jesús hizo en el Calvario era suficiente dar me VIDA ETERNA, lo cual es vida por toda la eternidad. Y Dios me había hecho UN HIJO DE DIOS.  No conseguí la salvación por mis obras, entonces no pude perderlo por mis obras. ¡Era un regalo gratuito de Dios! 


Escribí a mi esposa y conté a ella que yo había aceptado al Señor como mi Salvador y nací de nuevo. Después fui a Oklahoma y la traje conmigo a casa. Traté llevarla al Instituto Bíblico, a la iglesia bautista de Trinidad y a otras iglesias bautistas independientes de sana doctrina, pero ella no obedecería, y lloró cuando la tomé conmigo al Instituto Bíblico. Esto no pude aguantar, entonces comprometí, y fuimos a la Iglesia Bautista de Bagdad, una iglesia bautista del Sur. Enseñé la escuela dominical allí y la unión de entrenar por un año.


Las amigas de mi esposa dentro el movimiento carismático convencieron a mi esposa que yo era del diablo porque prediqué que la salvación sólo es: ¡por gracia por fe en la sangre de Jesús, SIN OBRAS!


Mi esposa mintió sobre mí detrás de mi espalda a la gente allí sin mi conocimiento. Y había una influencia masónica fuerte allí en aquella iglesia.  Yo prediqué fuertemente contra todo esto. 


Los Masones diáconos dijeron al pastor que él no podía predicar sino lo que ellos aprobaron, y el pastor me confesó poco después que ellos no le permitieron predicar salvación por medio de la sangre de Cristo.  Yo le aconsejé predicar fuertemente sobre ella, esto hizo él.  Por lo cual ellos le perseguían y no le apoyaban económicamente hasta que él no pudo continuar.  Nosotros salimos después que ellos le despidieron. 


Mi esposa después fue a la iglesia Bautista de Harmony Ridge sola. Dije a ella que aquél pastor tenía mala doctrina, pero no me quería escuchar ni ir a culto conmigo. (Aquel pastor después cayó en el Calvinismo y destruyó la iglesia totalmente). 


Mientras tanto, me preguntaron muchas Iglesias Bautistas en el área de Milton y Pensacola para enseñar la escuela dominical y siempre enseñé clases sobre "Las Dispensaciones". Yo tenía un dibujo grande de toda la biblia de 25 pies de largo que usé durante mi enseñanza, y muchas personas disfrutaron y aprendieron.  Tristemente, durante aquel tiempo, me encontré muchos tipos quiénes era como yo antes, que fueron: "¡religiosos pero perdidos!" Y, muchas veces los pastores no se preocuparon por sus almas y por lo cual no tomaron tiempo para explicarles el evangelio correctamente.


Estaba también triste ver muchas iglesias apartando de la doctrina sana, y omitiendo la sangre de Jesús. ¡Hice lo que yo podría para mostrarles la verdad, pero muchos eran tan ciegos, que no pudieron ver!


Me acuerdo de visitar una vez la casa de Juan y Renita Gunton en los años 1980 algo. Sra. Gunton me preguntó si fuera yo un Cristiano. Contesté: "¡Claro que sí!" Ella me preguntó como recibí el Señor, y con gusto expliqué a ella mi testimonio y que era por fe en el sacrificio de sangre de Jesús en Calvario.  Después ella me preguntó lo que hice cuando yo tenía dudas. Respondí: "¡No me dudo más! Cuando Jesús me salvó, me dio vida eterna. Y ¡no puedo perder algo eterno!"


Dios da aseguranza a los que son salvos. Gracias a Dios por una salvación en que podemos ¡saber que somos salvos!


Algunos me han preguntado: "¿Cuánto tienes que saber o conocer antes que puedes ser salvo?" Me gusta contestar así: "¡Lo suficiente para ser salvo!"


Efesios 1:13 dice, "En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa." Y en Efesios 1:17-18 leemos: "Para que el Dios de nuestro Señor JesuCristo, el Padre de gloria, os dé el Espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él: Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos." 


Este era tan verdadero en mi caso.  Pensé que yo fui salvo, pero no sabía que fui perdido. No entendí nada antes, pero cuando oí la palabra de verdad, el evangelio de la salvación, todo cambió.  Dios alumbró mis ojos de entendimiento, y vi la necesidad de ser salvo, y confié en Él para llevarme al cielo.


 ¡No fui salvo por MIS PROPIAS OBRAS que YO HABÍA HECHO, sino por FE en LA OBRA TERMINADA de Jesús, lo cual EL HA HECHO POR ME!


¿Soy salvo ahora? ¡Claro que sí!


Y ¿qué tal estimado lector? ¿Eres salvo? ¿O eres una persona religiosas perdida que estás confiando en algo que tú has hecho? Bueno, ¡debes venir a la sangre antes que es demasiado tarde!


¡El sacrificio de la sangre de Jesús fue hecho para ti! ¿Lo recibirás por fe y descansarás en ello para ser salvo y llevado al cielo?

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Y pondrá el perfume sobre el fuego delante del SEÑOR, y la nube del perfume cubrirá la cubierta que está sobre el testimonio, y no morirá.    - Levi. 16:13